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MUJER EXTREMADURA
  • 11 abr 2021

El empoderamiento de la mujer extremeña ante la Covid-19

La pandemia les cambió la vida, su modo de vivirla, e incluso, les obligó a reinventarse, evidenciando que la desigualdad aún existe en conciliación.

María Gallardo Jiménez

13 diciembre 2020

Son valientes, luchadoras, trabajadoras, emprendedoras y madres. Mujeres que forman parte de la sociedad extremeña y en las que el resto nos podríamos ver reflejadas, de alguna forma, por lo que representan en cada una de sus profesiones, en su día a día o en su plano más personal o familiar. Pese a ello, en estos tiempos en los que se habla tanto del empoderamiento de la mujer, muchas cosas todavía quedan por cambiar.

Y es que si se desean crear economías más fuertes, lograr los objetivos de desarrollo y sostenibilidad acordados internacionalmente, así como mejorar la calidad de vida de las mujeres, las familias y las comunidades, es esencial empoderar a las féminas para que participen plenamente en la vida económica, en todos sus sectores. Y más ahora, que la crisis sanitaria, económica y social provocada por la Covid-19 ha vuelto a poner en evidencia las desigualdades que hoy en día aún existen entre mujeres y hombres en materia, por ejemplo, de conciliación.

Así quedó reflejado durante el Estado de Alarma, lapso de tiempo en el que la mujer –tal y como se puso de manifiesto en multitud de encuestas- vio cómo a la carga de su trabajo, tenía que añadir la responsabilidad de compaginarla en casa, junto al cuidado de sus hijos, sus deberes, clases telemáticas y exámenes, sin dejar de lado las labores del hogar o la compra semanal en el supermercado.

Por ello, en base a la conciliación, “es importante incidir en el concepto porque no podremos llegar a erradicar esta desigualdad si no entendemos que conciliar debe ir siempre de la mano de la corresponsabilidad”. Así lo aseguraba hace unas semanas la directora del Instituto de la Mujer de Extremadura (IMEx), Estela Contreras, en una conversación con Regiondigital.com, en la que insistía en que el sector privado “es un socio clave en los esfuerzos de promoción de la igualdad de género y del empoderamiento de la mujer”.Estela en el edificio del IMEx.

Precisamente, el órgano que dirige y que depende de la Consejería de Igualdad y Portavocía de la Junta de Extremadura ha realizado recientemente un estudio-diagnóstico sobre conciliación, corresponsabilidad y brecha salarial para conocer más de cerca la realidad de la mujer extremeña que, a tenor de los datos de desempleo en la Comunidad Autónoma relativos a noviembre y publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), siguen siendo muy desiguales: un 61% de mujeres desempleadas, frente al 39% de los varones.

Así pues, a la vista de estas cifras y desde la posición que ostenta en la actualidad, Estela Contreras se marca como reto de cara al futuro más inmediato, teniendo en cuenta la situación actual de crisis, “acabar con la desigualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos”. Para ello, según destaca, “la Junta de Extremadura ha marcado su estrategia en lo que respecta a conciliación y corresponsabilidad introduciendo en sus Presupuestos Generales una partida muy importante dirigida a la conciliación y la corresponsabilidad”.

“Porque somos conscientes de que aquellos países que tienen grandes políticas de conciliación y corresponsabilidad no solo son más productivos, sino que tienen mejores cuotas de bienestar social. Todo ello en base a la igualdad”, insiste la máxima responsable del IMEx, quien recalca que para poner en marcha acciones concretas, ha sido necesario llevar a cabo este estudio-diagnóstico “que analizara la realidad de los trabajadores y trabajadoras, tanto del ámbito público como privado”.

A su entender, “esto nos va a permitir obtener una visión real de la situación extremeña, a la vez que servirá de base para establecer posibles estrategias de acción, ya que para poder transformar una sociedad debemos previamente conocer la realidad de la misma”.

PROTEGER A LAS MUJERES QUE VIVEN CON SUS AGRESORES

Estela en su despacho.Además, para esta segedana, de 42 años, diplomada en Trabajo Social por la Universidad de Huelva y madre de una niña, uno de los peores momentos en el año que estamos a punto de finalizar “fue, sin duda, el confinamiento porque puso de relieve un hecho sobradamente constatable y es que la violencia de género se produce en un porcentaje muy elevado de puertas hacia dentro, por lo que sabíamos que teníamos que proteger a las mujeres que seguían viviendo con sus agresores las 24 horas”.

Ante esta situación, Contreras precisa que “todos los recursos de la red extremeña que incluyen la prestación de servicios integrales en materia de violencia de género, los dispositivos públicos de emergencia, servicios de atención especializada a las víctimas, la atención a los hijos e hijas de las mujeres y a las menores víctimas de dicha violencia fueron declarados servicios esenciales”.

De hecho, incide en que “Extremadura fue la primera Comunidad Autónoma en enviar al Ministerio de Igualdad estos servicios básicos en un tiempo récord”, al tiempo que se puso en marcha la campaña Mascarilla 19, así como una campaña de concienciación que tenía como objetivo informar a la ciudadanía de que los servicios de atención a las víctimas de violencia de género permanecían activos, incidiendo en la importancia de la utilización del 016, así como de todas las medidas del Ministerio de Igualdad”.

Por tanto, ante el panorama incierto en el que vivimos, Estela Contreras sueña –desde su posición como directora del IMEx- con “eliminar las barreras que a día de hoy sufrimos las mujeres por el simple hecho de serlo, logrando así la plena igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres y, con una sociedad libre de cualquier tipo de violencia”. Desde lo más personal, anhela recuperar las pequeñas cosas que no valorábamos antes de que llegara el coronavirus: “el beso de mi madre, un café con las amigas, ir al parque con mi hija, poder abrazar, viajar y compartir encuentros y jornadas con las asociaciones feministas, visitando los maravillosos rincones de nuestra tierra”.

RESPONSABILIDAD ANTE LAS FIESTAS NAVIDEÑAS

Magda Serradilla Sánchez a las puertas del Hospital de Mérida.Si la valentía de Estela está centrada en alzar la voz en defensa de todas aquellas mujeres que sufren violencia de género, así como en lograr la igualdad de género, la neumóloga Magda Serradilla Sánchez demuestra su valentía exponiéndose cada día, como el resto de sanitarios extremeños, en hacer lo que más le gusta: tratar a las personas y ayudarlas. Y ahora más que nunca pese a que el trato con ellas es un poco más frío por la falta de contacto y las medidas de protección a causa de la pandemia por la Covid-19.

La valentía de esta emeritense, que está a punto de cumplir los 38 años, también se ha visto reflejada en la decisión que tomó en pleno confinamiento al dejar su interinidad en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles de Ávila, donde había trabajado durante cinco años y medio, para incorporarse en mayo a trabajar en el Hospital de Mérida, donde en enero dio a luz a sus mellizas.

Tras estar once años trabajando fuera de su ciudad natal, e incluso de su Comunidad Autónoma, pese a tener el mejor expediente MIR por el Colegio de Médicos de Cáceres, no se lo pensó dos veces y dijo sí a la propuesta, pese a la incertidumbre y los inevitables miedos, al tenerse que enfrentar directamente a la enfermedad y luego regresar a su hogar a cuidar de sus hijas.

Y es que por fin le había llegado la oportunidad que tanto ansiaba y desde el centro hospitalario de la capital extremeña, en una conversación con Regiondigital.com, insistía hace unos días en que en Navidad, "hay que ser restrictivos al reunirnos en familia", recalcando que en la planta de Neumología ha habido casos, entre los ingresos, “que eran miembros familiares que habían tenido una reunión en común”. Así, apela a la sociedad a "ser precavida", para no echar por tierra todo el esfuerzo realizado, pues “la COVID-19 no se ha ido”. De hecho, de cómo nos comportemos en las próximas semanas, dependerá si se produce o no una tercera ola de la Covid-19, advierte.Magda Serradilla Sánchez

“Todos tenemos muchas ganas de juntarnos con la familia y celebrar esta Navidad después de este año tan complicado para la sociedad, pero si hacemos las cosas mal puede llevar a mayor riesgo de contagio. Deberíamos ser responsables y prudentes a la hora de reunirnos. Es cierto que no están prohibidas las reuniones con cierto límite de personas, pero hay que recordar que el virus sigue entre nosotros”, señala. Por tanto, a su entender, las comidas o cenas de empresas, amigos o familiares que no están en el grupo burbuja, “se pueden dejar para otra ocasión”.

En cuanto a la llegada de la vacuna, según sus palabras, “ésta no va suponer la erradicación del virus de un día para otro y la vuelta a nuestra vida de antes; hay que ver con el tiempo la eficacia de la misma para el control de la transmisión del virus y la protección de la población”. Eso sí, pese a su llegada, “seguiremos utilizando mascarillas y el resto de medidas preventivas”, remarca la doctora, quien ante la pandemia mundial echa de menos “la libertad de poder salir a cualquier sitio sin ningún tipo de restricciones y poder saludar a tus conocidos con normalidad”, teniendo en cuenta que tras nacer sus mellizas en enero, llegó el confinamiento y no pudieron disfrutar de ellas con la familia.

Como el resto de mujeres trabajadoras y madres, esta Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Extremadura en la promoción 2000-06 ha tenido que aprender este año a conciliar vida laboral y familiar, una cuestión complicada, pero que se supera con mucha paciencia y quitándote horas de sueño. De cara al futuro, espera tener un puesto de trabajo estable y continuar esforzándose para atender lo mejor posible a sus pacientes. Como sueños por cumplir, admite que el 2020 ha sido para ella un año redondo porque “he cumplido dos grandes sueños: ser mamá y volver a mi tierra a trabajar, donde por supuesto quiero continuar”.

UN CURSO ESCOLAR ATÍPICO Y COMPLICADO

Manuela Barrena Izquierdo en el Parque de las Siete SillasDel ámbito sanitario, pasamos al ámbito educativo, también en boca de todos desde el Estado de Alarma, donde se puso de manifiesto que la enseñanza tiene que ser presencial, porque los niños necesitan a sus maestros, estar con ellos, sentirlos, escucharlos,…y no verlos por una pantalla, a no ser que sea por causa de fuerza mayor. En este caso, la valentía de Manuela Barrena Izquierdo reside en la responsabilidad con la que vivió en septiembre el inicio del nuevo curso escolar 2020/2021 ante la pandemia de la Covid-19.

“Lógicamente la vuelta al cole fue muy atípica. Había mucha incertidumbre sobre si empezarían las clases presenciales o no. Los protocolos, las instrucciones educativas... iban cambiando de una semana a otra. Por tanto, lo viví con la responsabilidad de dar un paso al frente igual que en su día lo hicieron otros sectores”, recalca esta profesora especialista en Educación Primaria por la Universidad de Extremadura y licenciada en Psicopedagogía por la Universidad de Huelva.

Este curso 2020/2021 le ha tocado como destino el CEIP Juan XXIII en Vegas Altas y el CEIP Enrique Tierno Galván en Obando –ambas pedanías de Navalvillar de Pela-, así como el CEIP Nuestra Señora de la Jara en Acedera. Se trata de tres centros educativos situados en zonas rurales de Extremadura, algo que esta emeritense de 38 años ensalza y pone en valor. Y es que considera “todo un privilegio ser maestra de pueblo”, porque “es como trabajar en familia”.

En una reciente conversación con Regiondigital.com, Manuela recalca que durante el Estado de Alarma, desde el punto de vista laboral, “fueron momentos de mucha incertidumbre”. “Recuerdo aquel viernes, 13 de marzo, con nerviosismo e inquietud. Las noticias avanzaban y cambiaban de un segundo para otro. Ese mismo viernes ya no fueron los alumnos al cole... Todos pensamos que nos iríamos para casa, pero que en 15 días volveríamos al cole...” y nada más lejos de la realidad.Manuela Barrena Izquierdo

Mientras, desde el punto de vista personal, para esta madre de un niño y una niña, conciliar vida laboral y familiar durante el confinamiento “fue un poco caótico hasta que aprendimos a organizarnos en casa”, puesto que “no estábamos preparados para la enseñanza telemática, al mismo tiempo que tener que atender las múltiples tareas que tenían que hacer mis hijos para su cole”. De hecho, lo más duro de aquella etapa fue no tener el contacto físico con sus alumnos, “tan imprescindible en nuestra labor”, al tiempo que destaca la importante labor que han ejercido los equipos directivos de los centros educativos extremeños desde el principio de la pandemia.

De este modo, y ante un curso tan atípico como el actual, Manuela apunta que desde su especialidad como maestra de Audición y Lenguaje es fundamental el contacto emocional, por lo que lamenta que la mascarilla “es un claro impedimento” para hacer un trabajo específico con alumnos con alteraciones del habla y del lenguaje. Precisamente, lo que más valora en estos tiempos de coronavirus “es poder disfrutar del calor humano del contacto, de un abrazo, un beso, conversaciones sin restricciones, viajes con las personas que son importantes en mi vida”.

De cara al futuro, a esta maestra emeritense le quedan “muchísimas cosas por hacer y aprender”, porque ser docente “es una continua formación, una carrera de fondo”, indispensable para la enseñanza diaria de nuestros hijos y fundamental para su futuro. Sueños por cumplir, uno muy claro y por el que lleva varios años luchando: “ser funcionaria de carrera para poder tener mi destino definitivo”, concluye.

EMPRENDER ANTE LA FALTA DE TRABAJO

Ana Minero Rodríguez realizando una de sus obras.Y para cerrar el círculo, Regiondigital.com ha querido conocer el caso de Ana Minero Rodríguez quien ha tenido el valor convertir su hobby en su trabajo con un pequeño negocio artesanal, 'Pint Arte con Ana'. Tras quedarse en paro en junio al no serle renovado su contrato por la pandemia de la Covid-19, se puso manos a la obra y a través de las redes sociales, así como del ‘boca a boca’ de sus primeros clientes, empezó a dar sus primeros pasos plasmando los sueños de niños y mayores en diferentes materiales.

Así pues, lejos de achantarse y esperar a que sonara de nuevo su teléfono para volver a su trabajo como Técnico Superior de Educación Infantil en una escuela de Mérida, esta segedana de 37 años y madre de una niña, tiró de valentía y de espíritu emprendedor embarcándose en esta nueva aventura, creando su propio logo -con el que entrega cada uno de los encargos que recibe-, su página web e incluso no le falta ni slogan: ‘Pinceladas con amor’.

Precisamente, con amor es con lo que quiere mostrar “el arte de ver la belleza de lo imperfecto y disfrutar de los pequeños detalles que van escondidos y resaltados en las variadas técnicas” que utiliza al hacerlos realidad. Para ello, y con ayuda de pinturas a 3D, plasma sus ideas en objetos cotidianos, decorándolos con distintos colores y formas, como uniformes, camisetas, sudaderas, llaveros, pendientes, colgantes, broches o bolas navideñas. Todos ellos, eso sí, diseñados a gusto del cliente.

Ana defiende que con ‘Pint Arte’ ofrece a los consumidores “artesanías, porque sus imperfecciones hacen que sean piezas únicas, exclusivas y auténticas”. Considera que, hoy en día, “lo artesanal tiene un valor incalculable y que todavía hay muchas personas que no conocen su valor”, puesto que vivimos en una sociedad donde prima la industria y lo digital. Por eso, no se le pone nada por delante. De hecho, también se ha atrevido a dibujar una de las paredes del dormitorio de su hija y el resultado ha sido para ella como un sueño.Ana Minero Rodríguez

A raíz de estar confinados y todo lo que ello conlleva, valora todavía más a su familia, a las personas cercanas y los momentos que comparte con sus seres querido porque “son el valor más preciado que tenemos”. Pero en estos tiempos de incertidumbre, se pregunta “¿qué haríamos sin la salud?”, motivo por el cual apela a “cuidarnos, cuidar a nuestros familiares, amigos y cumplir las normas; es lo mínimo que podemos hacer para hacer esta situación más llevadera”. Eso sí, “viviendo, porque vivir, hay que vivir”.

Lo que peor lleva de esta nueva normalidad “son los besos y los abrazos, sobre todo para los más pequeños”. Por eso, lamenta que esta pandemia “ha venido a llevarse la parte emocional, tan importante a ciertas edades”, pero también ha traído, según sus palabras, una parte positiva. “Este parón nos enseñó a tener tiempo para descubrir las cosas que te gustan, salir de la rutina, pasear, respirar aire puro, disfrutar de la naturaleza y valorar cada uno de sus rincones; liberarte de la rutina diaria, disfrutar de los tuyos, compartir momentos en familia y regalarnos tiempo”, asevera.

Para finalizar, esta estudiante de Bachillerato Artístico en la Escuela de Arte de Mérida que intenta lo mejor que puede conciliar su vida laboral y familiar, realizando su trabajo en su propia casa -donde tiene su taller- madrugando o en horas en las que su hija está en el colegio, espera a corto plazo expandir este proyecto emergente –‘Pint Arte con Ana’- y seguir trabajando en la educación de los más pequeños.

Entre sus sueños por cumplir: continuar con sus clases de canto, grabar su propio disco, con sus letras; seguir enseñando a desenvolverse por el mundo a los más pequeños desde el ámbito artístico y musical con un trabajo estable; y que sus proyectos artísticos se muevan por el mundo. 

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